Cuánto me gustaría poseer ese arte…

El señor G. siente horror por las personas hastiadas. Posee el arte tan difícil (los espíritus refinados me comprenderán) de ser sincero sin ridículo.
El pintor de la vida moderna. Charles Baudelaire.
Arquitectura. Consideraciones inconexas.
Cuánto me gustaría poseer ese arte…

El pintor de la vida moderna. Charles Baudelaire.
Sábado catorce noche.
CHEMICAL BROTHERS, viaje alucinógeno, iglesias dibujadas en 3D, hostias digitales.
(video propio).
Directo inigualable el de GOSSIP, cantante delgadita con voz de gato peleón con más energía que nadie. Mucha caña. Daban ganas de bailar.
AIR… hasta no escucharlos y verlos en carne y hueso no había caído en que son verdaderos músicos. Teclado y bajo, instrumentos de acompañamiento actualmente, lo hacen todo y bien. Todo. Y bien.
Los videos y demás parafernalia de DjShadow también me gustóaron.
Dos cuestiones:
1.
Entiendo (o malentiendo) esta cita como una invitación a no dejarse dominar por una fe ciega, hacia ningún tipo de poder supuestamente superior ( un jefe, una droga, el móvil..), sino aprender a controlarlo como elemento catalizador hacia el siguiente paso.
2.
Aceptando que existen distintos grados de entendimiento
hacia dicho elemento agresor-catalizador,
¿en que medida debe uno involucrarse para la abolición de éste?
por ejemplo,
¿Es suficiente no derrochar energía para demostrar la afectación hacia el calentamiento global?
¿Debe uno enfrentarse a su”jefe” para expresar su insatisfacción hacia su sistema opresor?
¿Puede uno decirle a su profesor que no sólo no lo admira, sino que lo desprecia?
¿Puede uno dejar de usar su móvil sin desligarse de la vida usual?
¿puede uno llegar a controlar los porros sólo como herramienta sin caer en su adicción?
Una de las cuestiones que más me inquieta es, esté en contra o no de algún sistema, si dejará éste de avanzar lenta y solemnemente con pies de elefante.
A través de este curioso invento, el teléfono, y no sé con qué intención, me acaban de recomendar leer el siguiente poema:
Los dos conejos
Por entre unas matas, seguido de perros,
no diré corría, volaba un conejo.
De su madriguera salió un compañero y le dijo:
“Tente, amigo, ¿qué es esto?” “¿Qué ha de ser?”, responde;
“sin aliento llego…; dos pícaros galgos me vienen siguiendo”.
“Sí”, replica el otro ,”por allí los veo, pero no son galgos”.
“¿Pues qué son?” “Podencos.” “¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo. Galgos y muy galgos; bien vistos los tengo.”
“Son podencos, vaya, que no entiendes de eso.”
“Son galgos, te digo.” “Digo que podencos.”
En esta disputa llegando los perros ,
pillan descuidados a los dos conejos.
Los que por cuestiones de poco momento
dejan lo que importa, Llévense este ejemplo.
TOMÁS DE IRIARTE .
Me recuerda al post de hace unas semanas, y es que siempre caigo en lo mismo.
¿Qué debo hacer? ¿Andaré por el buen camino? ¿Cómo lo puedo saber?
Pues caminando, podría ser.

Hacía cosa de dos semanas que me tenían secuestrado en el despacho doce horas al día, pidiendo permiso para beber un vaso de agua o ir al baño, comiendo bocadillo en media horita para no perder tiempo.
Hoy, sólo una tarde, he visto la luz del día, disfrutado de la sombra bajo un árbol y gozado de grata compañía.
Qué alegría…
¿Será la brevedad lo que permite observar con mayor intensidad?
Será que me estoy volviendo computadora:
- cuando me equivoco, pienso,”undo”;
- sueño que dibujo en Autocad
-cuando me cuelgo, se me aparece un ángel…
